Partimos de lo que quieres resolver.
Sedestación estable para participar mejor.
Sentarse mejor para poder hacer más.
El soporte adecuado ayuda a participar, descansar y manipular objetos con menos esfuerzo.
Cómo ayuda
Lo aterrizamos en tres ideas: qué resuelve, cómo entra en la rutina y cómo se decide con criterio.
Sedestación estable para participar mejor.
Los asientos pélvicos facilitan al niño un control postural adecuado y una base de apoyo segura.
Permiten liberar las manos para manipular objetos manteniendo el tronco alineado contra la gravedad.
En imágenes





Cómo se usa
Te acompañamos en cada paso para que Sillas y asientos posturales se integre en la rutina con seguridad.
Miramos control de cabeza y tronco, cadera, pies y tolerancia al uso.
Configuramos soporte, ángulos y accesorios para la postura objetivo.
Introducimos el equipo en la rutina con una progresión medible.
Reajustamos a medida que el cuerpo cambia y aparecen nuevos objetivos.
Beneficios
Cada beneficio, con un icono que lo hace fácil de captar de un vistazo.
Los asientos pélvicos facilitan al niño un control postural adecuado y una base de apoyo segura.
Permiten liberar las manos para manipular objetos manteniendo el tronco alineado contra la gravedad.
Ayudan a levantar la cabeza para explorar mejor el entorno.
Estos asientos se confeccionan de forma personalizada y permiten corregir alteraciones posturales en sedestación.
Pueden adaptarse a la silla de paseo, la trona, el asiento de coche, el columpio o el banco del jantoki.
Los asientos de suelo tipo trineo ofrecen apoyo seguro para peques con acortamiento o hipertonía de isquiotibiales.
Asesoramos sobre la mejor opción en sillas de paseo y sillas de interior disponibles en el mercado actualmente.
Siguiente paso
Te ayudamos a confirmar objetivos, uso cotidiano y condiciones antes de decidir.
Para quién
Los asientos pélvicos están pensados para peques con tono postural alterado que necesitan una base estable para sentarse, mirar, manipular y participar sin gastar toda su energía en sostenerse.
Además de fabricar asientos, orientamos sobre la mejor opción de silla de paseo, silla de interior, silla manual o silla a motor según capacidades, entorno, gasto energético y objetivos de participación.
GottaGo es un innovador asiento de inodoro portátil que facilita la hora de ir al baño a los niños con necesidades adicionales. Es un asiento ligero que crea una postura única en cuclillas profundas para ir al baño de forma más fácil, saludable y eficiente, estés donde estés. Se guarda en una mochila fácil de transportar, ideal para cambiar pañales, y es fácil de instalar, lo que alivia el estrés de las familias que se desplazan. GottaGo proporciona a los niños una postura en cuclillas óptima y uniforme, lo que reduce la necesidad de pañales y hace que la hora de ir al baño sea un éxito. Solo para uso en el baño. GottaGo no debe usarse en la ducha.
Cómo lo consigues
Aclaramos si toca compra, alquiler, prueba o derecho a compra según el equipo y el caso.
Primero entendemos el caso; después proponemos, sin venderte de más.
Te pasamos condiciones claras de compra o alquiler según la solución.
Revisamos si hay prueba, alquiler o derecho a compra antes de cerrar la decisión.
RecomendadoDecisión
Te contamos qué aporta Sillas y asientos posturales, qué habría que revisar primero y cómo sería el siguiente paso si tiene sentido avanzar.
Ficha técnica
Tecnología contrastada, explicada con criterio y acompañada de verdad — antes y después de decidir.
Desde 2006
acompañando familias
Familias y profesionales
trabajando juntos
Condiciones claras
antes de decidir
Antes y después
seguimiento, no solo venta
Fabricantes de referencia
Dudas frecuentes
Respuestas claras para entender mejor el servicio antes de decidir el siguiente paso.
¿Sigues con dudas? EscríbenosNo. La capacidad de desarrollar marcha depende del diagnóstico, del potencial neurológico y motor de cada niño, y del trabajo terapéutico que se haga; no de si usa o no una silla de ruedas. Al contrario, una silla bien indicada permite explorar el entorno, participar con iguales y conservar energía para la terapia. Lo importante es combinar las ayudas técnicas adecuadas con un programa terapéutico orientado a objetivos reales.
La silla a motor cobra sentido cuando la persona tiene capacidad cognitiva para manejarla de forma segura. En peques puede valorarse desde los 18-24 meses en algunos casos, aunque lo más habitual es entre los 3 y los 5 años. Está indicada cuando la propulsión manual supone demasiado gasto energético o cuando la función de miembros superiores impide autopropulsar una silla manual.
La silla a motor aporta más autonomía, menor gasto energético, impacto positivo en participación y menor carga física para la familia en desplazamientos largos. A cambio, suele tener más peso y volumen, coste más elevado, mayor complejidad de mantenimiento y requiere un periodo de aprendizaje y adaptación.
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¿Prefieres escribir directamente? info@pitxuflitos.com
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