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Posicionamiento

Posicionamiento en sedestación: una buena postura sentada

Estar bien sentado no es un detalle: condiciona la salud, la autonomía y la capacidad de explorar el entorno.

Pitxuflitos · 24 de marzo de 2026

Un bebé sentado en una trona con asiento postural adaptado mantiene el tronco erguido y las manos libres

Por qué importa cómo nos sentamos

La sedestación, es decir, la posición de estar sentado, es una de las posiciones anatómicas básicas del cuerpo. Mantenerse sentado de forma autónoma es una capacidad fundamental para la salud y el bienestar de las personas, y no solo una cuestión de comodidad.

Muchas personas con movilidad reducida pasan largos períodos sentadas, a menudo en silla de ruedas. Por eso es esencial que la postura les permita desarrollar sus actividades cotidianas con normalidad y moverse cómodamente en su entorno. Una buena posición sentada busca precisamente eso: maximizar la capacidad funcional y cognitiva de cada persona.

Qué es una buena postura sentada

Sentarse bien tiene mucho que ver con la base sobre la que se apoya el cuerpo. Cuando la pelvis y las caderas están bien alineadas, la columna puede sostenerse contra la gravedad sin tener que compensar con esfuerzos que cansan y deforman.

Una postura cuidada libera recursos. Si el cuerpo no necesita apoyarse en los brazos para no caerse, las manos quedan libres para manipular objetos, y la cabeza puede levantarse para explorar mejor el entorno. En la práctica, una buena sedestación favorece tanto el cuerpo como la atención y el juego.

Esto no significa pasar todo el día sentado. Es igual de importante alternar posiciones: pasar tiempo en el suelo y también en bipedestación asistida, según las necesidades de cada persona.

Soporte de pelvis y de tronco

El control postural empieza por la pelvis. Cuando hay un tono postural alterado, conviene ofrecer una base de apoyo segura que mantenga las caderas centradas y estables. Sobre esa base, la columna se mantiene alineada con mucho menos esfuerzo.

Por encima de la pelvis viene el soporte del tronco. Los apoyos laterales y las sujeciones torácicas ayudan a sostener el cuerpo erguido sin necesidad de tensar continuamente la musculatura. La idea no es inmovilizar, sino dar justo el apoyo necesario para que la persona pueda mover lo que sí controla y descansar el resto.

Tipos de herramientas de posicionamiento

No hay una única solución: la herramienta adecuada depende de las necesidades de cada persona. Los asientos pélvicos están pensados para niños con tono postural alterado. Facilitan un control postural adecuado y proporcionan una base de apoyo segura, de modo que el niño ya no precisa apoyarse en los brazos y puede liberar las manos manteniendo el tronco alineado y levantando la cabeza.

Estos asientos moldeados se confeccionan a medida, en un material rígido o semirrígido revestido por dentro de material antiescaras, con distintos sistemas de sujeción y apoyos laterales. Se pueden colocar en la silla de paseo, en una silla de casa o incluso en los columpios, para que el tiempo sentado se pase con la columna y las caderas bien alineadas.

Los asientos de suelo, conocidos como "trineo", resuelven un problema concreto. Los niños con acortamiento o hipertonía de los isquiotibiales tienden a volcarse hacia atrás al flexionar las rodillas, así que no pueden quedarse solos con un asiento postural convencional. El asiento de suelo es un lecho postural con prolongaciones para las piernas en ligera apertura, una barra de apoyo que aporta estabilidad y un soporte antivuelco posterior. Sus cinchas a la altura de las rodillas mantienen las piernas extendidas, lo que favorece el estiramiento pasivo de los isquiotibiales.

  • Asientos pélvicos moldeados a medida, con chaleco de sujeción, en la sala de la clínica
  • Asiento pélvico moldeado a medida y decorado, montado en un columpio de casa
  • Un niño sentado en un asiento de suelo tipo trineo mantiene el tronco erguido y las manos libres
  • Un niño en un asiento de suelo tipo trineo con cinchas en las rodillas que mantienen las piernas extendidas
  • Un niño sonríe sentado en su asiento pélvico moldeado a medida, en la sala de la clínica
  • Silla postural regulable con reposacabezas, bandeja y apoyos laterales

Sentarse para moverse y crecer

Un buen posicionamiento no solo sostiene: también abre puertas. Cuando la postura es estable, aparece la posibilidad de la autonomía, sobre todo en la infancia, donde la movilidad temprana está directamente ligada al desarrollo cognitivo y a la confianza en uno mismo.

Por eso muchas soluciones combinan soporte y movimiento. Algunas sillas activas ultraligeras, por ejemplo, incorporan accesorios como cinchas pélvicas para mejorar el control postural durante el uso, de modo que la persona pueda sostenerse bien y, a la vez, desplazarse y explorar por sí misma.

Cada caso es distinto y conviene valorarlo con criterio. Si tienes dudas sobre qué tipo de asiento o silla puede ayudar en tu situación, lo mejor es plantear tu caso para recibir asesoramiento personalizado.

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