Qué es el posicionamiento en bipedestación
El posicionamiento en bipedestación consiste en mantener el cuerpo erguido, en carga sobre las piernas, de forma controlada y bien alineada durante un tiempo determinado. Cuando una persona no puede ponerse de pie por sí sola, o no puede sostener esa posición con seguridad, se utilizan dispositivos de apoyo que le permiten estar de pie con la estabilidad y la comodidad necesarias.
Mantener el cuerpo en contra de la gravedad y adquirir la posición erguida son dos principios fundamentales del crecimiento. Estar de pie no siempre es una tarea fácil, especialmente para quienes tienen una fuerza reducida o un control muscular limitado. El objetivo del posicionamiento es precisamente ese: que la persona pueda beneficiarse de la verticalidad aunque su cuerpo no la sostenga por sí mismo.
No es un ejercicio puntual, sino un programa pautado. Se trabaja dentro de un plan terapéutico, con tiempos y posiciones que se van ajustando a cada persona y a sus objetivos.
Por qué importa: los beneficios físicos
Estar de pie en carga no es solo una postura distinta; pone en marcha funciones del cuerpo que en sedestación o tumbado quedan limitadas. La posición erguida ayuda a favorecer el sistema respiratorio, facilita las digestiones y contribuye al drenaje postural y a la función vesical.
A nivel musculoesquelético, la bipedestación regular ayuda a fortalecer la musculatura antigravitatoria, aumenta la densidad mineral ósea y previene las retracciones articulares. También favorece el control cefálico y de tronco, es decir, la capacidad de sostener la cabeza y el cuerpo de forma más estable.
Un detalle importante en el caso de los niños es la posición de las caderas. Bipedestar con las caderas en abducción (las piernas separadas en un ángulo controlado) favorece la correcta formación de la articulación de la cadera y ayuda a prevenir las luxaciones, algo que se cuida especialmente en los dispositivos diseñados para edad pediátrica.
El otro gran beneficio: participar y relacionarse
Ponerse de pie cambia la perspectiva, literalmente. Estar a la misma altura que los compañeros facilita la comunicación, estimula la atención y favorece la rapidez de reacción. La participación deja de ser pasiva y se vuelve activa.
A esto se suma un campo visual completamente nuevo, el acceso a espacios que antes quedaban lejos y el desarrollo de la atención y el estado de alerta. Estas experiencias enriquecen la vida diaria y abren dinámicas que no aparecen estando sentado o tumbado.
El componente emocional cuenta tanto como el físico. Adquirir nuevas habilidades y ganar autonomía aumenta la autoestima y contribuye al bienestar, tanto físico como mental. Por eso, en muchos casos, el posicionamiento en bipedestación se valora no solo por lo que aporta al cuerpo, sino por lo que aporta a la relación con el entorno.
Con qué equipos se trabaja
El equipo más habitual es el bipedestador. Existen modelos que permiten alcanzar la posición erguida desde prono (apoyo por delante, mirando hacia adelante) o desde supino (apoyo por detrás), con numerosas posiciones de inclinación intermedias. Alternar fases de actividad y de descanso permite aumentar progresivamente el tiempo de uso a medida que la persona lo va tolerando.
Hay bipedestadores pensados sobre todo para mantener una verticalidad estable y bien alineada, con soportes ajustables en tórax, caderas, rodillas y pies para conseguir una postura personalizada. Y hay otros que, además de la bipedestación, permiten la autopropulsión: el usuario puede desplazarse, lo que añade trabajo locomotor de las extremidades superiores y favorece las funciones cognitivas y visoespaciales. Ese paso hacia el movimiento es también un paso hacia la independencia.
Para necesidades de marcha más complejas existe el NF Walker, un desplazador que combina soporte postural y movilidad. La elección entre un equipo u otro depende siempre de los objetivos terapéuticos de cada persona.
La clave está en personalizar
Ningún cuerpo es igual a otro, y un buen posicionamiento depende de un ajuste fino. Los dispositivos de calidad permiten regular altura, inclinación, anchura y apertura de caderas, soportes de rodillas y reposapiés en múltiples planos. El objetivo es que la persona esté cómoda, porque solo así podrá mantener una posición bien alineada y en carga durante el tiempo suficiente para beneficiarse de ella.
Accesorios como mesas o bandejas terapéuticas amplían las posibilidades: facilitan el apoyo de los antebrazos, favorecen el control de la cabeza y permiten realizar actividades manuales, jugar o incorporar un sistema de comunicación aumentativa. La bipedestación deja así de ser una postura aislada para integrarse en la actividad diaria.
Si te estás planteando un programa de bipedestación para un familiar o para ti, lo recomendable es una valoración profesional que defina objetivos y elija el equipo adecuado. Estaremos encantados de asesorarte y de mostrarte las opciones disponibles.
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